La pasada jornada del 1º
de Mayo en l’Hospitalet ha supuesto un punto importante en la dinámica de lo
que se conoce como “movimientos sociales” en nuestra ciudad. Desde luego no un
punto de inflexión, ni un “antes y un después”, pero si un momento de clara
significación.
Lo más destacable es la
confluencia de diversas entidades que cada una desde su óptica se encuentra
denunciando los perjuicios que causa la crisis; siendo la CNT la que lo hace en
el terreno laboral. Esto nos demuestra que más allá de los discursos
centralistas que llevan las protestas a los “protestódromos” de Barcelona u otras
capitales, existe una red viva que busca (y ha encontrado) su propio espacio.
En este sentido, l’Hospitalet no podía quedar apartado, de manera que este acto
ha vuelto a poner a nuestra ciudad en la agenda.
Cuando institucionalmente
se está fracasando en ofrecer respuestas claras ante los graves efectos de la
crisis, y cuando el discurso político oficial se enfanga en una pelea
dialéctica entorno a autonomías, independencias, unidades y federalismos
sui-generis, en nuestra ciudad unos pocos han devuelto el protagonismo (han
centrado el foco, si se prefiere) a las inquietudes e ideas que se cuecen muy
lejos de las subvenciones y los intereses políticos (y de los aspirantes a
políticos).
De todo lo que se dijo en
el Parc dels Ocellets, es importante retener dos ideas, cuya importancia recae
en ver si con el tiempo pasan de ser inquietudes a convertirse en propuestas o
proyectos.
Por un lado la
constatación de que la actual crisis económica no es más que una maniobra de
muy largo recorrido, encarada a transformar la economía y el mundo del trabajo.
Enmascarado en el discurso de la Europa
de dos velocidades que separa los países entre eficientes y
deficitarios, las euroregiones,
que hace los mismo pero en zonas más pequeñas que ignoran las fronteras
nacionales, nos encontramos que se está diseñando una economía (y por lo tanto,
una sociedad) solo apta para quién se la pueda permitir, es decir, quién se la
pueda pagar.
Y por otro lado, la afirmación
de que las alternativas a esta desastrosa situación, de surgir, deberán estar
encaminadas a cambiar los paradigmas políticos actuales (democracia
parlamentaria, constituciones, Unión Europea, FMI, Banco Mundial…) y comenzar a
echar raíces a nivel local.
El tiempo dirá con su
sentencia inequívoca qué es lo que va a pasar en nuestra ciudad a partir de
ahora, pero desde luego, boicots informativos a parte, el 1º de Mayo de 2013,
algo más de un centenar de personas salieron a la calle para que sus conciudadanos
vieran que hay gente con ganas de trabajar y adquirir compromisos para darle un
vuelco a este atraco a mano de armada del poder financiero contra las clases
populares.